lunes, 31 de enero de 2011

LUIS MALDONADO VENEGAS Y SU PARTICIPACIÓN EN EL PROCESO DE PACIFICACIÓN EN CHIAPAS



El miércoles 26 de enero último, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano presentó en la Universidad Autónoma de Puebla su último libro: Sobre mis pasos, espléndida obra autobiográfica en la que dedica varias páginas a uno de los pasajes más importantes de la historia contemporánea de México: la insurrección zapatista y el proceso de pacificación en el estado de Chiapas en el que, revela hoy Cárdenas, tuvo determinante participación el entonces Subsecretario de Gobernación del gobierno de Ernesto Zedillo: el Lic. Luis Maldonado Venegas.

Por considerarlo de interés colectivo, transcribimos a continuación el capítulo correspondiente. 

EL EZLN

Nuevos encuentros con el EZLN

En los primeros días de noviembre, en México, estuve comentando con Celeste, Lázaro, Cuate y Adolfo Gilly sobre la conveniencia de buscar un encuentro con comandantes del EZLN. Deseaba plantearles la conveniencia de hacer llegar al nuevo gobierno algunas de sus ideas o propuestas para dar solución al conflicto existente a partir del levantamiento del 1 de enero; si consideraban que pudiera ayudar a que establecieran contacto las partes confrontadas. En nuestras pláticas estimamos que sería positivo hacerlo y entré en contacto para ello tanto con Rosario Ibarra como con don Samuel Ruiz, para pedirles hicieran conocer mi idea al EZLN.

Recibí respuesta proponiendo nos reuniéramos. El 9 de noviembre viajamos de San Cristóbal de Las Casas a Guadalupe Tepeyac Rosario Ibarra, Adolfo Gilly, Lázaro, Sergio Rodríguez, miembro de uno de los grupos del PRT más cercanos a Rosario Ibarra, Carlos Mandujano y Antonio Chávez.

En Guadalupe Tepeyac conversamos primero todo el grupo con el subcomandante Marcos, el mayor Moisés y el comandante Tacho. Después me reuní solo con ellos tres. Les comenté que consideraba conveniente se tuviera un encuentro con representantes del nuevo gobierno para que, hablando entre ellos, pudieran encontrarse los términos de entendimiento. Aceptaron la idea y me ofrecí para hacerla llegar a la nueva administración.

El nuevo gobierno se estrenó con las protestas y complicaciones derivadas del fraude cometido en la elección local de Chiapas, en la que contendió como candidato del PRD a gobernador Amado Avendaño, prestigiado periodista de San Cristóbal, que había recibido una amplia respuesta de los ciudadanos del Estado. Con ese propósito se celebró en la ciudad de México, el 8 de diciembre, día de la toma de posesión del nuevo gobierno en Chiapas, una marcha y mitin exigiendo la restitución de la legalidad en aquel estado.

En esos primeros días de la nueva administración hice contacto con el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, a quien comenté mi plática con los comandantes del EZLN. Él me pidió hacer nuevo contacto con ellos, pues me expresó que había interés del gobierno en dar solución al conflicto.

Utilizando los mismos conductos se fijó fecha para una nueva reunión que tendría lugar el 15 de diciembre. El día 10, a las 7 de la mañana sonó el teléfono y contestó Celeste. Me llamaba Rosario Ibarra, diciendo era muy urgente reunirse conmigo.

Media hora más tarde llegó a casa, acompañada de Laura García. Se refirió a mi próximo viaje a Chiapas, diciendo que el subcomandante Marcos consideraba que el 15 sería tarde para nuestra reunión. Les comenté que la noche anterior me había llamado Miguel Álvarez para decirme lo mismo y que le había yo pedido consultara si el martes sería una buena fecha para nuestro encuentro.

Así, el 13 viajamos Cuate, Andrés Manuel López Obrador, Ventura Pacheco y yo a Tuxtla, de donde seguimos en auto, uniéndose a nosotros Rosario Ibarra y Laura García en Comitán, para continuar hasta Guadalupe Tepeyac.

Ahí en un galerón que había ocupado Conasupo, tuvimos nuestro encuentro. Nuevamente con el subcomandante Marcos, el comandante Tacho y el mayor Moisés, primero todos, después yo solo. Marcos habló del esfuerzo que representaría echar a andar el proyecto de la Convención Nacional Democrática, que como organización plural y no partidaria ni electoral consideraba yo útil en el momento político que vivía el país. Estuvieron de acuerdo en que por mi conducto se conviniera un encuentro en algún lugar de la zona controlada por el EZLN con representantes del nuevo gobierno para dar inicio a las pláticas que pudieran conducir a una paz definitiva. Con ese mensaje regresamos a México. Todo parecía ir bien. Las señales que daba el gobierno indicaban que pronto se iniciarían los encuentros con el EZLN.

Llegó el nuevo año y con él turbulencias de todo tipo. Días antes se había hecho visible y tangible el error de diciembre: la economía cayó en un torbellino y esa crisis llegó acompañada por el descrédito y la sensación pública de la casi inexistencia de gobierno. Por otra parte, la nueva administración, como cité, decía tener la intención, al menos así manifestada por Esteban Moctezuma, el secretario de Gobernación, de hacer contacto con el EZLN y abrir los encuentros que pudieran dar solución de fondo a los conflictos que originaron y los pudiera haber provocado el levantamiento zapatista en Chiapas, pero en este caso tomó un camino distinto: el 9 de febrero, en una operación militar sorpresiva sobre Guadalupe Tepeyac, intentó traicioneramente aprehender a Marcos.

La operación fracasó. Marcos y los jefes zapatistas que se encontraban en el lugar en aquellos momentos vieron volar sobre ellos, a pocos metros de sus cabezas, los helicópteros; a pocos metros también vieron pasar vehículos transportando soldados, pero pudieron escabullirse.

Al mismo tiempo que tenía lugar la incursión sobre Guadalupe Tepeyac, que sólo pudo ser acordada por el Presidente de la República son los más altos mandos militares y que el secretario Moctezuma siempre negó tener conocimiento previo de ella, el gobierno procedió a la aprehensión de varios civiles a los que acusó de estar vinculados con el movimiento zapatista, Gloria Benavides, Fernando Yáñez, Javier Elorriaga y Jorge Santiago entre ellos. Desde el momento de su detención, la opinión pública los consideró presos políticos.

Unos días antes del ataque a Guadalupe Tepeyac, del 2 al 5 de febrero, se celebraron en Querétaro las reuniones en las que por iniciativa de la comandancia del EZLN se constituyó la Convención Nacional Democrática (yo asistí a la sesión del día 5). Se formó con un buen número de organizaciones sociales. Marcos hizo llegar un mensaje convocando a la recién formada Convención a constituir el Movimiento de Liberación Nacional. Previamente me había planteado que yo encabezara el Movimiento. Le hice saber que tenía compromisos de militancia con mi propio partido que no me permitían una participación en el proyecto.

El frustrado intento de aprehensión de Marcos causó gran estruendo en el medio político, ya muy sacudido por la crisis económica, cuyos efectos desastrosos empezaban a sentirse en la vida de todos los días. Marcos, airado y justificadamente, denunció la traición del gobierno con el que estaba parlamentando. Una parte importante de la opinión pública se lanzó también contra el gobierno, exigiéndole el cumplimiento del armisticio suscrito con el EZLN y que se buscara la solución del problema respetando los acuerdos a los que se había llegado y por medios pacíficos. Ello me abrió la posibilidad de plantear nuevamente, a ambas partes, los encuentros cancelados por la irrupción militar sobre Guadalupe Tepeyac.

Cuate, testigo de honor

Sin tener que viajar a Chiapas restablecí el contacto con Marcos y por otro lado lo mantuve con el secretario de Gobernación. Convinieron en celebrar un primer encuentro entre representantes del gobierno y del EZLN para el 3 de abril. Marcos pidió que Cuate fuera testigo de esa primera comunicación directa que habría de darse entre las partes confrontadas, a lo que Cuate accedió.

Transcribo a continuación las notas que Cuate hizo de ese viaje y del que le siguió el 7 de abril.

Pocos días después me entregó una copia:

Prado Pacayal, Chis., 3 de abril de 1995.

[Cuate] Llegué a Prado Pacayal procedente de Villahermosa, Tabasco, a las tres de la tarde aproximadamente, acompañado del Dr. Gabriel Mendoza Manzo y de Brígido Briseño. Es un pequeño poblado de cerca de mil habitantes, en el municipio de Ocosingo (Francisco Gómez para el EZLN). Producen café, maíz y frijol principalmente. Tienen algo de ganadería, pero a raíz de la entrada del Ejército Federal, los ganaderos han entrado a las distintas comunidades de la zona y se han llevado parte del ganado.

Saludamos a algunos pobladores y a los integrantes del “campamento de paz” que salieron a recibirnos curiosos por saber quiénes éramos; nos identificamos y de inmediato pregunté por el representante de la comunidad, con quien debía yo hacer contacto y a quien debía darle la contraseña acordada (Soy el veterinario y vengo a ver lo de los animales). Me informaron que no se encontraba en ese momento allí, que debía esperar. Al cabo de una hora, una persona me pidió mi identificación y se la llevó al representante de la comunidad, cuando regresó me pidió la contraseña y se volvió a ir. Regresó sólo a decirme que estaba bien, que siguiera esperando.

Aproveché el tiempo de espera para platicar con los integrantes del campamento y les dije que estaba recorriendo los distintos campamentos y comunidades para tener información de primera mano acerca de las condiciones en que se encontraban, sobre todo a partir del 9 de febrero… lo cual por supuesto no era cierto.

El licenciado Luis Maldonado Venegas, enviado del Secretario de Gobernación, licenciado Esteban Moctezuma, llegó pasadas las cinco de la tarde, acompañado solamente por su chofer. Se presentó con nosotros y pidió a un miembro del campamento hablar con el representante de la comunidad. De inmediato vinieron por él y a los pocos minutos vinieron por su chofer.

Como a las 8 de la noche vinieron por mí y me llevaron por un camino distinto al que habían tomado cuando se llevaron a Maldonado. Llegamos a una casita de madera de tres cuartos, con piso de cemento y luz eléctrica. Allí encontré a los enviados de Gobernación hartos de esperar y bastante molestos; al chofer lo llevaron de regreso a su camioneta y nos dejaron solos. Como a las 8:30 apareció Daniel, el representante de la comunidad, y nos dijo que ya no tardarían mucho en llegar los enviados del Subcomandante Marcos. Veinte minutos después aparecieron por la puerta cuatro personas fuertemente armadas que se presentaron como el mayor Benito, quien perdió el ojo derecho en enero del 94 y que venía al mando del grupo; el mayor Rolando, operador del radio y lugarteniente del mayor Benito; Pablo y Maxo (me parece que lo escriben así aunque lo pronuncian Masho), miembros del Comité Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Daniel permaneció afuera durante toda la reunión, acompañando al mayor Rolando en el radio.

Reunión con el mayor insurgente Rolando, Pablo y Maxo miembros del CCRI-CG del EZLN y el licenciado Luis Maldonado Venegas, enviado del Secretario de Gobernación, licenciado Esteban Moctezuma Barragán.

8:55 p.m.
El Lic. Luis Maldonado, enviado de E. Moctezuma entrega carta cerrada, sellada, confidencial y secreta.

Pide al EZLN abrirse al diálogo y acogerse al marco legal surgido a consecuencia de las acciones tomadas por el gobierno el 9 de febrero.

Reitera enfáticamente que Esteban Moctezuma no tuvo nada que ver con las decisiones que se tomaron el 9 de febrero y que se enteró cuando se encontraba reunido con la CONAI (Comisión Nacional de Intermediación).

La ley aleja la guerra, E. Moctezuma busca la vía política, está comprometido con esa vía y se debe llegar a un diálogo directo para solucionar problemas concretos, entendiendo por diálogo directo un nuevo encuentro. Moctezuma propone sea antes del 10 de abril.

Se requiere de un diálogo frente a frente para mostrar a la opinión pública y a “los grupos que buscan destruir la vía política” que solamente con soluciones políticas se va a resolver el conflicto.

Propone que se designen negociadores para un próximo encuentro en estos días. El gobierno mandaría a sus negociadores a cualquier lugar del territorio zapatista, proponen que sean confidenciales y que hasta no haber resultados no se darían a conocer. Tendría que haber un acuerdo entre las partes para decidir el mecanismo por el cual se hacen públicos los resultados y para dar una explicación satisfactoria a la opinión pública y a otros actores del conflicto de cómo y por qué se habrían dado dichos encuentros.

Dice que el ejército federal sale del área de competencia e influencia del secretario, pero propone pactar un cese de fuego formalmente, lo cual daría condiciones de mayor distensión y podría lograrse reposicionar al ejército federal.

Esteban Moctezuma no es partidario de una salida militar, pero de no darse el encuentro entre los grupos negociadores que se proponen, para pactar un cese al fuego y condiciones de mayor distensión, entonces se podría ver rebasado por quienes han apostado a una solución militar. Después de dicho encuentro se pasaría a un diálogo público para ahí acordar cuestiones concretas.

9.30 p.m. Subcomandante Marcos (por radio):
Manda preguntar qué poder de decisión traía el enviado y responde que todo lo que sea necesario para concretar un nuevo encuentro está en sus manos.

La propuesta es que en ese momento se arregle el punto 1, propuesto en la agenda del EZLN llamado medidas de distensión. Que se acuerde en ese momento que no haya choques armados y piden que el ejército federal regrese a las posiciones del 8 de febrero y que se restablezcan las zonas grises. A cambio, ellos ofrecen que no tomarán posesión  del territorio, manteniendo a todas sus fuerzas armadas en las montañas y tampoco pondrán retenes ni obstruirán carreteras.

Si se acuerda eso, entonces que quede el día de hoy como el primer contacto y que hoy pongan fecha para el siguiente encuentro, puede ser ya público y en otra parte.

Lic. Maldonado:
Plantea que regresar al ejército federal a las posiciones del 8 de febrero, sale de su competencia y de la del secretario, pero reitera la solicitud de un nuevo encuentro para hacer una propuesta de reposicionamiento de las tropas federales que sería puesta a consideración  del EZLN en los próximos días.

Subcomandante Marcos:
Que la Secretaría de Gobernación ponga la fecha para el nuevo encuentro, que sería sin la CONAI y sin  la COCOPA (Comisión de Concordia y Pacificación). Sólo con el testigo de honor que llegó ahorita (yo) y con quienes vinieran con él. Sería en Prado y en las mismas condiciones.

No aceptan en principio el reposicionamiento del ejército porque ellos están ofreciendo quedarse en las montañas, es decir, como estaban en diciembre del 93, renunciando a todo lo que habían avanzado pero que de todas maneras escucharían la propuesta de reposicionamiento.

Cuando regresen, que regresen con el mismo testigo (yo).

Que la sede del diálogo siguen pensando que debe ser el D.F.

Mensaje del subcomandante Marcos para Esteban Moctezuma:
Que tome en cuenta tres cosas:

Le estoy quitando de encima a la CONAI para negociar sin la CONAI.

No estoy haciendo caso que desde el 10 de febrero me está buscando para asesinarme el gobierno de Esteban Moctezuma.

Necesitamos condiciones físicas para consultar con nuestra gente, no se pueden hacer las consultas si está amenazando el ejército federal y si no hacemos la consulta bien, entonces no tenemos control de la gente, pueden salirse grupos que no obedezcan los acuerdos que toma la Comandancia General y el Comité Clandestino Revolucionario Indígena. Por eso necesitamos que se salga el ejército federal, por eso estamos ofreciendo que mantendremos las posiciones de montañas. Si no nos dan esas condiciones, no podremos consultar a nuestra gente y se nos van a salir del huacal muchos.

Que está bueno, que agradecemos que hayan venido, su valentía de no tener miedo frente a los peligros que implicaba venir, que está bien el día seis como ya quedamos y a ver si va a salir de una vez (el enviado hacia México).
           
Mensaje del Subcomandante Insurgente Marcos para Cuauhtémoc Cárdenas Batel:
Es usted testigo, señor Cuauhtémoc Cárdenas Batel, que a estos enviados del gobierno no se les amenaza ni se les molesta, ni en sus vidas, ni en sus bienes, ni en su libertad, que en todo momento los tratamos con respeto y no los hemos agredido, por lo tanto es usted testigo que llegaron con bien, que van con bien.

Le pedimos por favor que cuando ellos salgan también salga usted, para checar que nosotros no hacemos ningún daño y que salieron con bien de esta reunión.

Le pedimos por favor que le diga a su señor padre, al señor Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que para la próxima reunión también, si puede enviarlo de testigo de honor para atestiguar que no hay ningún atentado en contra de los enviados gubernamentales.

[Cuate] Desde el momento que entré a la pequeña casa donde se llevó a cabo la reunión, noté que Maldonado estaba desesperado por lograr un nuevo acercamiento y algún acuerdo, y que no comprendí por qué los había llevado tan temprano a la casa, si la reunión se iba a efectuar tan tarde; yo creo que el representante de la comunidad recibió la orden de no dejarlo en el pueblo para que no tuvieran que dar explicaciones a la gente y para que efectivamente fuera secreto el encuentro. Si no pueden tomarse una tarde para negociar la paz, entonces va ser difícil que el diálogo llegue a buen término, entiendo la urgencia y la necesidad del enviado de efectuar estas reuniones y lograr acuerdos, pero también es cierto que el tiempo corre más despacio para la gente de estas comunidades, que se tendrán que acostumbrar los “urbanos” al ritmo de estos pueblos y si el gobierno muestra desesperación por la aparente lentitud de las negociaciones y por ello presiona a los delegados del EZLN para alcanzar los acuerdos al vapor, entonces todo se va a complicar. Si el gobierno considera más importante dar golpes de opinión pública en los medios que tomarse el tiempo necesario para llegar a acuerdos reales y duraderos, dignos para ambas partes, y si su actuación en estas negociaciones fuera regida por los tiempos y las presiones políticas de la Ciudad de México y no por el afán verdadero de buscar una solución definitiva, entonces estaría poniendo en grave peligro el que el desenlace y la solución de este conflicto se diera por la vía política.

Si el Ejército Federal no sale de la zona de conflicto y se vuelven a establecer las zonas “grises”, el EZLN no podrá realizar las consultas necesarias para que sus delegados a cualquier encuentro tengan un mandato claro acerca de lo que pueden negociar y lo que no. Ésta  es la importancia de la petición zapatista para que el Ejercito Federal regrese a las posiciones del 8 de febrero, no es un capricho de la dirigencia del EZLN para burlarse del Ejercito Federal, en una necesidad que impone la negociación y si no se quiere ver así, entonces no se está reconociendo la buena disposición del EZLN para arribar al diálogo con el gobierno o se le están poniendo trabas para que se presente a dialogar en una posición débil o se niegue a establecer el diálogo público, pero sucede que el EZLN no negociará nada sustancial si no se permite consultar con las comunidades, deben entender en el gobierno que son, efectivamente, las comunidades las que toman gran parte de las decisiones, no solamente el Subcomandante Marcos. El problema parece ser que el gobierno le da menos importancia, en el “diálogo directo y público”, al diálogo en sí que a su carácter público, porque ven en el establecimiento público del diálogo un triunfo, cuando en todo caso el triunfo se dará al final de las negociaciones y no sería del gobierno sino de ambas partes.

                                                                      Prado Pacayal, Chiapas, 7 de abril de 1995

Llegué a Prado como a las 5:30, acompañado nuevamente por el Dr. Gabriel Mendoza Manzo y Brígido Briseño. La gente ahora nos recibió con menos curiosidad pero con mayor cordialidad. Daniel vino inmediatamente a saludarnos y estuvo un rato platicando con los tres, la gente del campamento nos invitó un café y nos preguntó si teníamos alguna noticia nueva acerca del conflicto. Les presentamos los periódicos que llevábamos y después de que los leyeron se los entregaron a Daniel, igual que la vez pasada.

Unos veinte minutos más tarde que nosotros llegó Luis Maldonado, esta vez acompañado por el doctor Jorge del Valle, ambos enviados del Secretario de Gobernación, venía con ellos el mismo chofer. Apenas nos saludaron, cuando  apareció un Jeep blanco con cuatro periodistas que al ver pasar las dos camionetas, con una diferencia de tan pocos minutos, imaginaron que algo sucedería y siguieron a los enviados de Gobernación.

Al llegar los periodistas, Daniel pidió que lo acompañáramos los tres que asistiríamos a la reunión y nos llevó a su casa, nos invitó un café y a mí, además, unas tostadas de maíz con azúcar y allí nos dejó  por un rato, hasta que incómodo por los periodistas, regresó a preguntar si éstos venían con nosotros. Nosotros dijimos no conocerlos, que simplemente nos habíamos cruzado con ellos en el camino.

Daniel recibió órdenes del Subcomandante Marcos por radio y les dijo a los periodistas que no podía platicar con ellos, éstos insistieron en hablar conmigo pues me habían reconocido al llegar. Yo accedí porque consideré que sería muy sospechoso negarme; regresé a la camioneta y me abordaron, uno de ellos reportero de El Universal, una muchacha de una estación de radio de Tuxtla Gutiérrez y otros dos que no dijeron nada. Me preguntaron qué estaba haciendo por allí y les dije que me interesaba llevar información a México acerca de la situación de las comunidades y de los “campamentos de paz”, puesto que toda la información que teníamos era principalmente la aparecida en los medios de comunicación y esto no nos permitía saber, bien a bien, cómo podíamos ser útiles. Me preguntaron si es que haría contacto con el EZLN, yo les respondí que no, que, desafortunadamente no tenía yo ningún canal de comunicación con ellos y que además el motivo de mi viaje era solamente conocer, acompañados por algunos compañeros, la situación de algunas comunidades; les dije que venía, por ejemplo, el Dr. Mendoza Manzo, quien sabría entender mejor que yo las necesidades de salud e higiene de las comunidades. Quedaron satisfechos y aunque  ya era de noche se fueron.

Yo regresé a casa de David, las mujeres y los niños limpiaban el portal de la casa porque iba a haber un baile de despedida para los de los campamentos, entre un italiano de nombre Roberto que hacía reír a los más pequeños, dejándose jalar la barba, que supongo es la más larga que han visto.

Unos minutos antes de que empezara el baile, Daniel nos pidió que lo acompañáramos pues la reunión ya iba a comenzar y nos llevó por un camino bastante complicado  y resbaloso –y más estando a oscuras- hasta una pequeña choza de madera y techo de  lámina, donde tenían guardados unos cuantos bultos de Maseca y otros de avena, no más de diez en total, y algunas cosas recientemente destruidas, supongo, por el Ejercito Federal.

La hora que estuvimos esperando aproveché para platicar con Daniel acerca del pueblo, le pregunté, cuándo lo habían fundado y cómo, le pregunté por la fauna de los alrededores y por los árboles, por los cultivos y el comercio, por la carretera, etcétera. Daniel me dijo que el pueblo lo fundó “el finado Marcos Guzmán” en los años treinta, gracias a que el gobierno de “un Presidente que se llamaba Lázaro Cárdenas y que ha de ser algo tuyo”, les repartió tierras, me contó que su abuelo había sido de los beneficiados con el reparto y que en honor a ellos, le puso Lázaro a uno de sus hijos, el padre de Daniel. Le dije que Lázaro Cárdenas era mi abuelo y que también mi hermano se llama Lázaro. Se alegró y me dijo que se reía porque él también tiene un hermano que se llama así y acababa de regresar de la montaña, donde estuvo como operador de radio del EZLN, solo, desde el 9 de febrero; estaba muy contento porque su hermano Lázaro había regresado con bien.

A las 8:40 nos avisaron que los enviados del Subcomandante marcos habían llegado.

Asistimos al encuentro las mismas personas que la vez anterior, más el Dr. Jorge del Valle.

8:45 p. m. 6 de abril de 1995.

Subcomandante Marcos (por radio):
Quiero saber si para el gobierno ya estamos dialogando o no, porque a los de ahí presentes los nombraron para ir a dialogar.

Lic. Maldonado:
Hace un resumen de la reunión anterior y después contesta la pregunta de Marcos. Dice que viene buscando vías útiles para llegar al diálogo, un diálogo frente a frente. Entrega unas propuestas por escrito y dice que no se puede considerar diálogo porque no entra dentro de las condiciones del marco legal establecido en la “Ley para el diálogo…”, puesto que dicha ley establece la participación de la CONAI y de la COCOPA y resultados concretos como fechas y continuidad en las negociaciones.

Subcomandante Marcos:
Los que están allí sentados frente a ustedes, son representación directa del EZLN, Pablo, Maxo y el mayor Benito.

Si no viene a dialogar, entonces se van a retirar porque ellos no van de tan lejos, ni están arriesgando la vida nada más para ir a platicar. Si quieren platicar mejor vayan con la CONAI o con los periodistas, así que ya se van. Cuando quieran venir a dialogar nos avisan.

Lic. Maldonado:
Dice que son representantes sólo de Esteban Moctezuma y vienen a hacer propuestas para instalar el diálogo, vienen de buena fe y lamentarían el que no pudiera realizarse este encuentro. Dice que tiene propuestas concretas sobre el cese definitivo de hostilidades y sobre la instalación del diálogo formal.

Subcomandante Marcos:
Propongo que sigamos con encuentros a este nivel privado, que cuando sea público ya sepamos de antemano qué vamos a tratar, los acuerdos a los que vamos a llegar.

Ofrezco esto y estoy  seguro de que el gobierno sabrá apreciarlo porque refuerza  la posición de la representación gubernamental y asegura que el diálogo vaya teniendo éxito.

Esto lo podemos hacer en todo lo referente a los acuerdos entre el gobierno y el EZLN. En los otros, donde entran otros actores, pues sería con ellos. Por eso estamos proponiendo dialogar ahorita, para que cuando lleguemos al encuentro formal, entonces ya sepamos qué vamos a hacer; por eso queremos ya empezar a trabajar:

A ver si aceptan así.

Lic. Maldonado:
Proponen analizar las propuestas de cese definitivo de hostilidades y las bases para la negociación. Dice que coinciden en el primer punto del “Protocolo” del EZLN, solamente el apartado tres (repliegue del Ejército Federal) sale de la competencia de los allí presentes y de su representado.

Quieren sentar bases para un primer encuentro público que tendría que ser antes del 10 de abril para quedar enmarcado en la “Ley para el diálogo…”. En esta reunión “tomarían el acuerdo” (previamente establecido hoy) respecto a las bases para el diálogo y acordarían discutir el reposicionamiento del Ejército Federal en la segunda reunión pública.

Aceptan tener reuniones privadas, sin la CONAI, entre las reuniones públicas. En las reuniones privadas se tomarían los acuerdos y en las públicas se formalizarían.

Subcomandante Marcos:
A nosotros no nos importan ni las fechas ni las órdenes de aprehensión, sólo queremos saber si lo que acordemos tiene valor para el gobierno o no le importa. A ver qué piensan de esto.

Lic. Maldonado:
Los acuerdos tienen el aval de Esteban Moctezuma, pero en algunas cosas tendrían que consultarse incluso más arriba. Si aquí se toma un acuerdo, se cumplirá.

Mayor Benito:
Dice Subcomandante Marcos que si vamos a dialogar, entonces no son necesarias las armas y que las pongamos en otro lado, porque para hablar no se necesitan armas. Ahora si podemos empezar a dialogar, también pregunta Marcos si podemos hablar claramente o vamos a usar palabras de doble sentido o trampas verbales para engañar a la otra parte.

Mensaje del Subcomandante Insurgente Marcos para Cuauhtémoc Cárdenas Batel:
Usted es testigo que estamos ya dialogando con el gobierno, que el EZLN demostró su voluntad verdadera de diálogo al aceptar iniciar el diálogo con el gobierno, sin condiciones para hablar. Si el gobierno dice mentiras después, para tener algún pretexto para usar la fuerza militar en contra de los zapatistas, le pedimos que usted haga público que ya estábamos dialogando.

Ahora si estamos dispuestos a escuchar sus propuestas.
11:00 p.m.
[Cuate] Se levantan los representantes del EZLN, salen de la choza y regresan unos minutos después ya desarmados.
Mientras los delegados zapatistas se encuentran afuera, el Dr. Del Valle me dice que Marcos es fundamental para las negociaciones, porque negociar con los indígenas solamente sería muy difícil y tardarían demasiado tiempo en entenderse. Yo le contesto que, en mi opinión, el gobierno tiene que aprender a entender y a dialogar con los indígenas, que creo que una de las razones del levantamiento es precisamente que el gobierno no sólo no los escucha sino que no los entiende. No les dije que pienso que tendrán que encontrar la manera de negociar con los indígenas de todo el país, que la gran mayoría de los grupos étnicos no cuentan con un “Marcos” que funciona entre muchas otras cosas como un “traductor de realidades”, con alguien que entienda los dos mundos y que a quien le toca hacer el esfuerzo de ser comprendido y comprender a todos es al gobierno. Los indígenas, y la gente del campo en general, no tienen por qué cambiar su manera de ver al mundo ni tienen que sacrificar su lengua y sus tradiciones para que un grupo de funcionarios desinformados y desinteresados los entiendan.

 Lic. Maldonado:
Agradece el gesto de dejar las armas. Dice que no hay trampa ni engaño. Insisten en que vienen con carácter informal y solamente como enviados del Lic. Moctezuma, no del gobierno federal. Consideran que los encuentros son de todos modos útiles aunque no se pueden saltar el marco legal. Tendrían que consultar si es que pudieran ostentarse como representantes del gobierno y no sólo de Esteban Moctezuma y en función de eso podrían o no, tomar decisiones.

Subcomandante Marcos:
Si, aceptamos que vienen con carácter informal, aceptamos lo que están diciendo. Por favor presenten su propuesta, no es diálogo formal.

Lic. Maldonado:
Proponen realizar una reunión preliminar que pudiera ser simplemente la instalación formal del diálogo. Proponen designar para esta reunión a un grupo negociador por bando y acordar allí el lugar y fecha para la siguiente reunión y de ser posible el lugar definitivo para las negociaciones. Con esto acatarían la “Ley para el diálogo…”.

Mayor Benito:
Ofrezco una disculpa por mi equivocación. Cuando Marcos dijo que nos quitáramos las armas, pensó que se acordaría algo, por eso dijo lo de Cuauhtémoc. No fue unta trampa, que Cuauhtémoc no haga caso de lo que dijimos hace rato.

Subcomandante Marcos:
Lo que ocurrió hace rato fue un error de los compañeros, iban preparados para otra cosa. Para nosotros está claro pues, porque ya lo dijeron antes, que éste no es un diálogo formal, que es un intercambio de propuestas y opiniones para llegar al diálogo formal; por lo tanto no tengan pena, pueden hablar libremente. Pregunto pues, si basta con esta explicación o quieren, pues, que se saque un comunicado diciendo que no fue un encuentro formal.

Estoy revisando las propuestas.

Lic. Maldonado:
Agradecen la explicación y la aceptan. Reitera que aceptan encuentros privados entre los encuentros públicos.

Subcomandante Marcos:
Estamos de acuerdo, proponemos el día 8 en el Ejido San Miguel, municipio de Francisco Gómez, antes Ocosingo. Proponemos avanzar en otros puntos, ahorita de una vez.
A ver si están de acuerdo.

Lic. Maldonado:
Están de acuerdo.

Subcomandante Marcos:
Queremos ver lo de las medidas de distensión.

Lic. Maldonado:
Dice que no existen condiciones para comprometer el repliegue del Ejército Federal, eso, insisten, sale de su competencia.

Proponen que una vez instaladas formalmente las negociaciones se pueda discutir el reagrupamiento del Ejército Federal, puesto que tendría que darse una distensión progresiva, recíproca y proporcional. Ofrecen que el primer asunto a negociar sea lo relativo al Ejército Federal.

Subcomandante Marcos:
No estamos de acuerdo, pensamos que están jugando con nosotros, cancelamos la reunión del día 8. Si quieren podemos seguir hablando como estamos ahorita, pero vamos a hacer una reunión pública si no quieren tratar el asunto del repliegue del Ejército.

Lic. Maldonado:
Dice que no están jugando, que no está en su ánimo venir a jugar, pero que no pueden comprometer el repliegue.

Si rechazan de plano analizar sus propuestas, entonces todo se complica.
Piden que Marcos reconsidere la reunión del día 8.

Subcomandante Marcos:
Necesitamos conocer la propuesta de medidas recíprocas de distensión, si nos la dan a conocer para estudiarla, no va a haber reunión el día 8. Cuando nos la den a conocer, ahí vamos a poner fecha para la reunión.
[Cuate] En ese momento los enviados de Moctezuma  piden salir a hablar a solas. Me quedo yo solo con los enviados zapatistas y el Mayor Benito me dice: “Yo no sé por qué no nos mandan a alguien que sí pueda negociar lo del repliegue de los federales”.
Los enviados del gobierno comienzan a desesperar a los zapatistas, estos últimos ni entienden cómo el gobierno viene a hablar con ellos sin haber resuelto sus diferencias internas. No aceptan que los enviados de Gobernación digan que el repliegue sale de su competencia. Para el EZLN el gobierno es uno solo, si se llama Secretaría de Gobernación o Ejército Nacional Mexicano, a ellos no les importa. Los enviados del Secretario de Gobernación son, para ellos, enviados del gobierno y si no vienen mandatados para tomar decisiones que abarquen al Ejército Federal, es un problema que los zapatistas no les van a resolver.
Si el gobierno quiere de verdad llegar a una solución definitiva, entonces debe primero arreglar sus divisiones y presentarse ante los zapatistas como uno solo. Esto le daría además, al gobierno, la imagen de fortaleza que tanto le interesa.

Lic. Maldonado:
Proponen una suspensión definitiva de hostilidades y medidas de distensión proporcionales, siempre mayores para el gobierno que para el EZLN.
Si no aceptan esto, entonces lamentarán (los enviados de Moctezuma) el no haber logrado la instalación del diálogo formal en el tiempo establecido por la “Ley para el diálogo…”

[Cuate] Creo que aquí hubo una confusión en el mensaje que dieron los enviados de Moctezuma. Decían: “…lamentaremos no haber logrado…” y creo que Marcos recibió el mensaje con la palabra  “lamentaremos”  cambiada por “…lamentarán…” y lo tomó como una amenaza, así que ya no contestó y terminó enviándome un mensaje.

Mensaje del Subcomandante Insurgente Marcos para Cuauhtémoc Cárdenas Batel:

Señor Cuauhtémoc Cárdenas Batel:
Usted ha sido testigo de que no hemos amenazado ni agredido a estas personas, se les ha respetado su persona, sus bienes, su libertad y su vida.
Usted ha sido testigo que el EZLN tiene palabra y tiene honor; también ha sido testigo de nuestra voluntad de diálogo.
Le agradecemos que se haya tomado la molestia de venir hasta acá y de haber contribuido con su esfuerzo en la solución pacífica de conflicto, esperamos que siga contribuyendo en este esfuerzo para evitar la guerra y que acepten, usted y su familia, ser testigos de honor en este proceso de diálogo y negociación.

[Cuate] Por último, me piden que acompañe a los enviados de Moctezuma en su salida, hasta Ocosingo, para verificar el que salgan con bien. (La reunión terminó a las 4:00 a.m. del 7 de abril.)
7 de abril de 1995.

9 a.m.

Al pasar por el ejido San Miguel una patrulla del EZLN nos hace señas para que nos detengamos, supongo que los enviados de Moctezuma se pusieron nerviosos porque no sabían lo que sucedía, la persona que hacía cabeza en la patrulla habló conmigo y me pidió que descendiéramos de las camionetas para bajar al pueblo.

Nos llevaron a una casa y nos sentaron en el portal, es la misma casa a donde llegamos Lázaro y yo, con Julio Moguel en julio del 94. Al parecer esta casa pertenece a uno de los dirigentes de la comunidad y en el mismo predio se encuentran otras tres casas donde viven los hijos de este dirigente. Los enviados del gobierno todavía no recuperan el color, el trato hacia ellos fue educado pero sumamente frío, a mí en cambio me trataron con cordialidad y fueron ellos quienes recordaron nuestro paso por allí el año anterior.

De inmediato nos comunicaron que había un mensaje del Subcomandante Marcos para los enviados del gobierno. Me pidieron que los acompañara solo, dejando a Maldonado y a del Valle  en el portal y que me hiciera cargo de transcribir los mensajes que por radio transmitía el Subcomandante y así tuve una oportunidad de hablar con él de manera indirecta, la transmisión era captada por una persona que, supongo yo, se encontraba en un tercer equipo de radio y retransmitía los mensajes, nunca escuché al Subcomandante de manera directa. El haberme hecho cargo del radio no gustó a los de Gobernación porque todos los mensajes, de un lado y del otro, tenían que dármelos a mí, pero no tuvieron la oportunidad de escoger.

Llegué a una pequeña choza de madera donde había cuatro personas cuidando el radio y me pidieron que me sentara frente al equipo, lo tomé y agradecí la confianza que me daban, pensando al mismo tiempo que mi voz quedaría grabada en alguna cinta del Ejercito o de Seguridad Nacional.

Subcomandante Marcos:
Hacemos otra nueva propuesta para que el encuentro formal sea mañana (8 de abril) allí en San Miguel, la propuesta es que se vean dos puntos:
1.- Principios del diálogo.
2.- Lugar del diálogo.
Que lo de la fecha quede pendiente por que los comités no están de acuerdo en que se vean fechas y no se vea lo de los soldados, lo de las posiciones.

Lic. Maldonado:
Dice que necesitan fecha para cumplir con lo establecido en la ley de pacificación Necesitan avisar a la CONAI y a la COCOPA para cumplir con las formalidades y por seguridad.

Subcomandante Marcos:
Estamos de acuerdo y así es como voy a decir ahorita: que se acuerde allí que la siguiente reunión es para ver las medidas de distensión. El lugar y fecha que se van a decidir es para ver lo de las medidas de distensión recíprocas y proporcionales y que usen esas palabras, medidas de distensión recíprocas y proporcionales, que  no pongan otras palabras por que luego hacen trampa con las palabras.
Ésta es una propuesta, y la otra es que mañana e la reunión formal el gobierno entregue una propuesta secreta de cómo propone resolver lo del Ejército. Esas dos cosas. Estamos de acuerdo así como dicen y pregúntales si se aprueba como te dije ahorita.

Dr. Del Valle:
Que la reunión sea el día 9 y no el 8 allí en San Miguel.

Lic. Maldonado:
Aceptan el día 9 pero piden que sea al medio día y proponen avisar a la CONAI y decir que fue por vía epistolar y no por medio de un contacto como llegaron al acuerdo.

Subcomandante Marcos:
Nosotros estamos de acuerdo con la propuesta de que la reunión sea al medio día, pero se tiene que terminar el mismo día, ese mismo día  tienen que estar los delegados en sus lugares porque hay fiesta. Puede ser a la hora que quieran pero en la tarde tienen que estar en donde los recogieron.
Los de la CONAI y la COCOPA tienen que recoger a los delegados en  varias partes y llevarlos a San Miguel, luego ya, hacer la reunión y en la tarde los tienen que regresar a donde los recogieron. La reunión se tiene que acabar a las cuatro de la tarde. Es todo.

Lic. Maldonado:
Proponen iniciar a las diez de la mañana y terminar antes de las cuatro de la tarde. Que la COCOPA designe una sede en la comunidad de San Miguel.
Pregunta si avisaron a la CONAI y la COCOPA lo del traslado de delegados.

Subcomandante Marcos:
Que el lugar lo arreglen con las autoridades del Ejido. Lo que diga el Ejido, nosotros estamos de acuerdo. De los lugares donde se va a recoger a los delegados sólo le avisamos a la CONAI y que ellos le avisen a la COCOPA.

[Cuate] Pregunto si ya llegaron el libro, la carta, las cosas ye l escudo y le digo que no asistiré el día 9, le digo que no  me parece bueno que me vean por aquí los de la Comisión  Nacional de Intermediación y los de la Comisión de Concordia y Pacificación del Congreso. Creo que no habría ninguna explicación satisfactoria para justificar mi presencia y no debemos quemar los canales de comunicación. Le digo que ya sabe que si nos requiere de nuevo más adelante, él sabe cómo hacernos llegar el mensaje y que allí estamos para ayudar en lo que nos sea posible.

Lic. Maldonado:
Agradecen la disposición y dicen que aquí estarán el día citado.

[Cuate] Aparentemente todo terminó como un primer acuerdo para intentar buscar soluciones. Vamos a  ver qué pasa. Me pidieron  que acompañara a los enviados hasta Ocosingo para  ver que salieran de territorio zapatista sin problemas y así lo hice. Ese mismo día regresamos a Villahermosa, Tabasco y al día siguiente a la ciudad de México.

Mensaje para  Cuauhtémoc Cárdenas Batel del Subcomandante Insurgente Marcos (privado):
Todavía no llegan el libro ni el escudo pero  vienen en camino, ya mero llegan. Te agradecemos haber venido y ya no te preocupes, no conviene que estés presente, solamente cuando las reuniones sean en privado.

Mensaje para  Cuauhtémoc Cárdenas Batel del Subcomandante Insurgente Marcos:
Vamos a decir que después de un intenso intercambio epistolar, llegamos a un acuerdo para una primera reunión formal el día tal en el lugar tal.

Mensaje del Subcomandante Insurgente Marcos para el Dr. Jorge del Valle y el Lic. Luis Maldonado Venegas, enviados del Secretario de Gobernación, Lic. Esteban Moctezuma Barragán y para Cuauhtémoc Cárdenas Batel, testigo de honor de estas reuniones:
El testigo sólo va a estar presente en las reuniones privadas, en las públicas no. Le agradecemos que nos acompañara en este  primer momento en que llegaron a acuerdos.
Cuando vuelva a haber otra reunión en privado, entonces le vamos a pedir que nos vuelva a acompañar.

[Hasta aquí la transcripción de las notas de Cuate]

La Realidad y Nuevo Guadalupe
Después  del ataque sorpresivo y frustrado del 9 de febrero, la demanda civil se centró en exigir la liberación de los pesos políticos. El 12 de marzo, con Isabel Vilallonga y Carlos Carnero de Ordorika, Lázaro, Cuate y Esteban León Serpa, visitamos a Javier Elorriaga y a Jorge Santiago en el penal de Cerro Hueco, en Gloria Benavides, que se encontraba detenida en México, fueron puestos en libertad.

A principios de diciembre de 1995 Lázaro, Cuate y yo tuvimos un nuevo encuentro con Marcos, el comandante Tacho y el mayor Moisés, con los que hablamos de nuestra posible intervención para que se reanudaran las reuniones con representantes del gobierno y pudiera llegarse a una solución definitiva del conflicto.

En esta ocasión llegamos en un auto a unos kilómetros más  delante de Guadalupe Tepeyac. Alrededor de las 9:30 estábamos en La Realidad, donde nos encontró un enviado de la comandancia zapatista. Pidió los nombres de quienes habíamos llegado y esperamos unos momentos.

Como a la media hora se acercó otra persona que preguntó si los tres sabíamos montar a caballo. Faltando veinte minutos para las diez nos invitó otra persona a caminar hasta la orilla del poblado  y ahí montamos en los caballos que nos tenían preparados. En  fila, dos soldados zapatistas al frente, Lázaro, yo, Cuate, Moisés y dos jinetes  más;  cerraban la marcha tres infantes, a los que seguramente  habían desmontado para prestarnos  sus cabalgaduras. Pasamos por veredas estrechas, con el lodo llegando hasta los codillos de los caballos, pues hacía  muy pocos días  había llovido fuerte, subidas y bajadas empinadas, cruce de cauces de arroyos de aguas cristalinas, y en poco menos de media hora estábamos viendo una llegando a Nuevo Guadalupe. Conversamos ahí con los jefes zapatistas y pasadas las tres de la tarde emprendimos el regreso.

Fue en esa ocasión cuando de manera más distendida  conversamos con Marcos. Desde nuestro primer encuentro y así lo constaté en las diversas ocasiones en que nos reunimos, me dio la impresión de ser una persona de gran sensibilidad, con un firme compromiso con la causa que había abrazado,  bien identificado con el sentir y las formas  de pensar y comportarse de los indígenas, justamente indignado  por las injusticias sociales, económicas y políticas  del país, con amplia información  sobre la situación política nacional y del mundo. Nos entendíamos, había respecto a  las posiciones y visones  de cada quien y coincidíamos en que era necesario encontrar una solución pacífica e institucional a los problemas que estaban en la raíz del levantamiento zapatista, lo que aún considero debe lograrse.

Al año siguiente, 1996, en marzo, se dio continuación en San Cristóbal de Las Casas al Diálogo de San Andrés, con una serie de mesas redondas en las que junto a los zapatistas y a representantes del gobierno participamos gente del PRD y de organizaciones sociales. Otra reunión en los primeros días de julio, de nueva cuenta en San Cristóbal, convocada por el EZLN, para tratar sobre la reforma del Estado y la transición a la democracia. Esta vez, el grupo del PRD que participó en el encuentro lo constituimos: Adolf Gilly, Cuate, Gilberto López y Rivas, Ricardo Pascoe y yo;  nos  reunimos con Marcos y los comandantes Tacho, David y Zebedeo. Por otra parte, en esa misma ocasión, con Cuate, Virginia y Camila, tuvimos oportunidad de cambiar impresiones, en privado, con Marcos y varios comandantes del EZLN. Fue ésa la última vez que me reuní con Marcos y con jefes del EZLN.

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