viernes, 16 de julio de 2010

Columnista "Bajo Reserva"




Los líderes del PRD, PT y Convergencia, que conforman el DIA, anunciaron ayer que irán juntos y con un solo candidato a la elección presidencial de 2012. En pocas palabras: que ni Marcelo Ebrard se puede postular sólo con PRD, ni Andrés Manuel López Obrador con PT y Convergencia, como se especulaba. Eso dicen: que juntos y con sólo un hombre. El juramento tiene un pequeño problema: que no lo podrán sostener. Resulta que en el PRD, Jesús Ortega, quien ayer hizo el anuncio, está por irse.


No mañana, pero sí en cinco meses. Luis Walton, de Convergencia, sale hasta febrero de 2013; y el PT decide qué sucederá con Alberto Anaya, quien tiene hasta el próximo 13 de septiembre. Pero eso no impacta en nada, o casi nada.


La salida de Ortega sí. ¿Qué tal que su corriente pierde la elección? Porque hay muchos muy poderosos que se separaron a partir de las alianzas del 2010 (Jesús Zambrano, por ejemplo). Para concluir: el anuncio no es anuncio: es una buena intención de cierto grupo. Y nada más. Ninguno de ellos podría estar cuando llegue el momento de cumplirlo.


Es temprano para descartar que el asesinato del sobrino del gobernador electo de Chihuahua, César Duarte, fuera un ataque contra el político. A Mario Humberto Medina intentaron secuestrarlo; corrió y le dispararon por la espalda. En aquél estado se comenta que se trató de un terrible hecho de delincuencia no politizada. Hace apenas 15 días, la sociedad se conmovió con la ejecución del candidato del PRI en Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú. Y ayer, en Sinaloa, Gerardo Vargas Landeros, coordinador de campaña del gobernador electo Mario López, “Malova”, se salvó de un retén de criminales.


Unos meses antes secuestraron al hijo de Pablo Cuarón, ex precandidato a gobernador de Chihuahua por el PAN. Y bueno, el caso emblemático: hace justos dos meses que plagiaron a Diego Fernández de Cevallos. ¿Cómo interpretar estos hechos? ¿En su conjunto? ¿Son los políticos el nuevo objetivo específico de la delincuencia organizada? Difícil comprobarlo. Lo único que parece hermanar estos casos, es la impunidad: en ninguno hay detenidos. (…)

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