miércoles, 12 de octubre de 2011

Héctor Aguilar Camín. Día con día [Gobiernos de coalición]



Se ha publicado un importante desplegado, con firmas de intelectuales, académicos y políticos de la mayor importancia, en apoyo de la idea de un gobierno de coalición, como camino a la construcción de una democracia funcional.

La cabeza del desplegado dice “Por una democracia constitucional”, pero su sentido, me parece, es el de una “democracia funcional”, es decir una institucionalidad política que no sólo sea democrática, ya lo es, sino que permita tomar decisiones, y no cualquier decisión, sino las centrales que el país necesita en el orden fiscal, laboral, energético, educativo, de seguridad y de procuración de justicia.

Cada una de esas decisiones requiere poder, pues desafía inercias históricas e intereses vigorosos. Sólo puede proponerse vencerlas un gobierno con mayoría absoluta en el Congreso.

Desde 1997 no hemos tenido ese gobierno porque así lo diseñó la reforma política del año 96, cuyos criterios rectores fueron: que nadie tenga mayoría en el Congreso para que todos tengan que ponerse de acuerdo.
Desde entonces nadie tiene mayoría pero nadie se pone de acuerdo. Todo el mundo está de acuerdo ahora en que necesitamos cambiar eso, para tener gobiernos democráticos de mayoría, funcionales y eficaces.
Cómo lograrlo ha sido un eje de la discusión pública de los últimos años. Lo primero que hay que entender de la propuesta del gobierno de coalición, creo, es que no es un fin sino un medio. Lo que busca es precisamente lo que todos queremos: crear gobiernos con mayoría absoluta en el Congreso.(…)

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