jueves, 6 de octubre de 2011

F. Bartolomé Templo Mayor [Andrés Manuel López Obrador]



TAL VEZ el primer sorprendido con el éxito de la visita de Andrés Manuel López Obrador a Monterrey haya sido el propio tabasqueño.

Y ES QUE la minigira que hizo por tierras regias levantó mucho revuelo entre la clase empresarial, la misma que hasta hace poco tiempo veía con muuucho recelo al precandidato a la Presidencia.

NOMÁS para darse una idea, los organizadores del encuentro con empresarios se vieron rebasados en sus expectativas, ya que de 400 invitados que esperaban, la cifra llegó ¡hasta los mil!

OBVIAMENTE López Obrador aprovechó para dejar muy en claro que no es enemigo de toda la iniciativa privada, solamente de los malos empresarios.

EL CONSENSO entre los que escucharon a Andrés Manuel es que lo notan más mesurado, de ánimo menos belicoso y hasta dispuesto a escuchar críticas.

UNA DE DOS: o López Obrador está haciendo todo tipo de malabares por llegar a la Presidencia; o, de plano, los regiomontanos están hartos de las ineficiencias y corruptelas del PRI y del PAN que ya hasta ven guapo al tabasqueño.

 TODAVÍA sobresaltados por la deuda de 34 mil millones de pesos que dejó Humberto Moreira en Coahuila, en el mundillo financiero y en las altas esferas de la Secretaría de Hacienda circulan tres noticias: la buena, la mala y la peor.

LA BUENA es que el gobierno coahuilense renegoció sus estratosféricos pasivos, lo que le trajo cierta tranquilidad a los banqueros, que hasta antes de esto andaban comiéndose las uñas y con calambres en la nuca.
 
LA MALA es que por la gravedad del moreirazo, el paquete amarrado con los bancos se pactó a una tasa TIIE más 3, cuando otros estados están renegociando a una tasa TIIE más 1.8 o, cuando mucho, a una tasa TIIE más 2.(…)

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