jueves, 6 de octubre de 2011

Héctor Aguilar Camín. Día con día [Violando la Constitución]



 “Hemos violado la Constitución”, dice, con todas sus letras, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Chuayffet (MILENIO, 5 de octubre 2011).

Se refiere al hecho de que esa Cámara no haya nombrado a los tres consejeros faltantes del Instituto Federal Electoral, alguna vez la joya de la corona de la democracia mexicana. “En esa situación nos encontramos, lamentable y penosamente”, agrega el legislador.

La nota está publicada en páginas interiores de MILENIO y de otros diarios. He aquí un síntoma: que el presidente de la Cámara confiese que su cuerpo entero ha violado la Constitución no es noticia. Al menos no de primera plana. Es un chascarrillo más, éste por lo menos honrado en su sencilla enunciación de la verdad: los diputados han violado la Constitución y la siguen violando.

La violaron desde la constitución misma del IFE, a resultas de la desdichada reforma electoral de 2008 que cambió de arriba abajo esa institución. Los legisladores incumplieron desde el primer momento los términos constitucionales que ellos mismos se habían dado para alumbrar su golem.

La siguieron violando al posponer el nombramiento de los consejeros que fueron dejando su puesto según un escalonamiento previsto por la misma reforma. Hoy faltan de nombrar tres consejeros, y los diputados siguen sin nombrarlos, violando la Constitución.

¿Cuál es la pena prevista por violar la Constitución? ¿Ante qué tribunal quejarse? ¿Cómo puede iniciarse una querella contra funcionarios, legisladores, jueces que violan la Constitución, que están, en este caso, confesos de violarla?

La Constitución otorga derechos e impone obligaciones que se violan sistemáticamente, pues muchos de sus preceptos son incumplibles por ningún estado. Por ejemplo el derecho a la alimentación o a la salud o a la vivienda.(…)

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