jueves, 8 de septiembre de 2011

Carlos Marín. El asalto a la razón [Paradoja mata “incongruencia”]



Martí Batres hace bien al aclarar que no llamó “traidor” a Marcelo Ebrard.
Pero vuelve a reprocharle:

“En todo caso, el que cambió de opinión fue él (Ebrard) al saludar a Felipe Calderón, cuando él, también, no lo reconocía…”

Tiene razón: como todos quienes acompañaron en su derrota electoral a Andrés Manuel López Obrador, Ebrard se sumó a la versión de que Calderón “y la mafia en el poder” cometieron un “fraude”… que jamás nadie demostró.

En el desconocimiento a Calderón, Batres ha mantenido una congruencia que pretexta como asunto “de principios”.

Pero, ¿Marcelo es “incongruente”?

Lo que Martí parece no entender o aceptar es una paradoja insalvable, pero simple: igual que todos (del partido que sean) los que llegan a un cargo de gobierno, Marcelo juró cumplir y hacer cumplir las leyes, y el Poder Judicial de la Federación (uno de los tres de la Unión) resolvió que Calderón es Presidente constitucional.

Suponer que Ebrard pudiera “desconocer” a Calderón o hacerle una majadería en público es, cuando menos, una gran tontería.

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