martes, 13 de septiembre de 2011

Sergio Sarmiento. Jaque Mate [Los itamitas]



"Ninguna clase está capacitada para gobernar".
Lord Acton

En los años cuarenta México hizo su transición de la era de los presidentes militares a los civiles. Manuel Ávila Camacho fue el último militar en la Presidencia y lo sucedió en 1946 Miguel Alemán Valdés, hijo de general pero abogado y civil.

Durante décadas, de hecho, todos los presidentes fueron no sólo civiles sino abogados de la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta casa de estudios tenía un monopolio no sólo sobre la Presidencia de la República sino sobre muchos de los cargos públicos más importantes. Para tener éxito en la política había que ser abogado de la UNAM.

Por tradición sólo unos cargos se reservaban a otras profesiones. Los militares tenían -y tienen- la Secretaría de la Defensa. Usualmente un ingeniero se hacía cargo de la Secretaría de Obras Públicas, después llamada Secretaría de Comunicaciones y Transportes. La Secretaría de Salud se reservaba a un médico. Y si bien en la Secretaría de Hacienda había economistas que hacían el trabajo técnico, era común que la titularidad se encargara también a un abogado de la UNAM, como Antonio Ortiz Mena o José López Portillo.

Miguel de la Madrid fue el último abogado de la UNAM en ocupar la Presidencia. Carlos Salinas era economista, pero también se graduó de esa universidad pública. Ernesto Zedillo salió del Politécnico, mientras que Vicente Fox consiguió una tardía licenciatura en mercadotecnia de la Universidad Iberoamericana. Felipe Calderón es abogado, pero no de la UNAM sino de la Escuela Libre de Derecho.

El monopolio de los abogados de la UNAM sobre los cargos políticos no sólo se ha desvanecido sino que ahora es difícil encontrar a alguno en las principales responsabilidades. La mayor parte de los altos funcionarios parecen surgir hoy de las filas del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y en particular de su escuela de economía. Si en un principio pareció que Pedro Aspe y Francisco Gil Díaz, ambos secretarios de Hacienda, eran una excepción, hoy la excepción se ha convertido en regla. (…)

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