jueves, 8 de septiembre de 2011

Leo Zuckermann. Juegos de poder. [No se pierda esta oferta de trabajo]



Permítame presentarle una gran oferta de trabajo. No es broma. Es real. Sólo se labora siete de los doce meses del año. En ellos tiene la obligación de participar en las juntas generales con todos sus compañeros de trabajo y en ciertas comisiones donde se tratan temas específicos. Cuando hay reunión general, se cita a una hora determinada pero siempre comienzan con una hora de retraso en promedio. Y es que hay que esperar a que lleguen la mitad más uno de todos sus compañeros para poder empezar. Desde luego, nunca asisten todos.

Las juntas generales son largas: duran en promedio cuatro horas. No falta el compañero que siempre habla para quejarse de mil y una cosas. Al final de estas sesiones, se atienden alrededor de la mitad de los asuntos que están en la agenda. Los temas que quedan pendientes se pasan para el futuro, de tal suerte que siempre hay un retraso en los asuntos a atender.

En las reuniones generales se tratan muchos temas. Algunos tienen que ver con propuestas que presentan sus colegas. Iniciativas que son enviadas a las comisiones para que ahí, con menos gente, sean analizadas con detenimiento. Una vez dictaminadas, las propuestas se regresan a la sesión general para que ahí sean discutidas y votadas. Pero ciertos compañeros, con tal de lucirse, presentan muchas iniciativas. En dos años, más de dos mil se han presentado. Todas son turnadas a las comisiones. Pero, de ellas, sólo llegan a votarse 12 por ciento. Las demás se quedan congeladas en las comisiones.(…)

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