jueves, 24 de febrero de 2011

[Héctor Aguilar Camín. Día con día] El fracaso de Melville



Herman Melville, hoy inmortal autor de Moby Dick, nació en 1819. Fue escritor precoz de libros de viajes a lugares exóticos que le ganaron una rápida fama. A los veintisiete años escribió Typee (1846), un relato paradisiaco de su paso por el estado de naturaleza en la Polinesia, y un año después Omoo (1847), su secuela de sirenas y salvajes en tierras exóticas.

El tercer libro que Melville escribió, Mardi (1849), no repitió la fórmula, ni el segundo, Redburn (1849), ni el tercero, White Jacquet (1850), dedicados respectivamente a cavilaciones poco luminosas, en realidad sombrías, sobre la esclavitud, la urbanización salvaje y la inmigración.

El público se retiró de estas últimas obras y del autor que había premiado en las primeras, de modo que en 1850, a los treinta y un años, Melville era un autor de éxito que había conseguido fracasar.

Se puso a escribir entonces la gran obra que refrendaría su gran olvido. Fue un largo reportaje digresivo sobre la caza de ballenas, con un personaje loco en medio, empeñado en cazar la ballena que le había lisiado la pierna y envenenado la vida: la imposible e inalcanzable ballena blanca, Moby Dick.

Moby Dick se publicó a fines de 1851. No vendió su primera edición de 3 mil ejemplares. En diciembre de 1853 los ejemplares no vendidos fueron quemados en la bodega del editor.

Melville publicó después libros que confirmaron su fracaso literario con el público: Pierre (1852) sobre un ambiguo sentimental, sexual, que destruye su vida amorosa tratando de corregirla; Israel Potter (1855) sobre un viejo soldado desechado por su país, The Confidence-Man (1857) una historia de disfraces y engaños a bordo de un barco de vapor que surca el Mississippi.(…)

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